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Fealdad envolvente, dimensión física de la desigualdad

Felicitamos a, Andrea Gómez Topp, por ser una de las nuevas columnistas del portal web ChileB. A continuación les dejamos el primer escrito de esta destacada arquitecto, en el cual que habla sobre las diversas realidades y escenarios existentes en relación a las áreas verdes en nuestro país.

Por: Andrea Gómez Topp, Directora Ejecutiva de Mi Parque.

Esta es una nueva enfermedad urbana que está atacando a muchas personas que viven en nuestras ciudades. Son muchos los sectores donde el espacio público es indigno, conjuntos de vivienda construidos sin las condiciones urbanas necesarias, sitios eriazos que se van llenando de basura, calles sin terminar y falta de áreas verdes.

Esta es una dimensión física de la desigualdad de nuestro país que refleja en la calidad urbana de los distintos sectores de la ciudad. Mientras comunas como Vitacura se acercan a los 20 metros cuadrados de áreas verdes por habitante, cercanos al estándar de ciudades europeas, otras comunas no llegan a dos metros cuadrados. Estas cifras pueden ser difíciles de materializar pero la imagen es simple: mirar por tu ventana y ver copas de árboles, jardines, una plaza tal vez o mirar y ver un tierral, basura, perros vagos y quizás qué más.

Y la desigualdad se acrecienta porque en aquellas comunas donde hay más áreas verdes públicas también coincide que las viviendas cuentan con patios o espacios amplios para compartir, llevar los niños a jugar o hacer deporte. Mientras que aquellas con los índices más bajos son las comunas más densas, en las cuales las viviendas son muy pequeñas y con altos niveles de hacinamiento.

No podemos subestimar la desesperanza que puede producir el vivir en estas condiciones. Alguien que vive en esta situación y sale todos los días de su casa y ve esto, plazas abandonadas, todos los lugares llenos de basura, de jóvenes drogándose, siente que su realidad es adversa, siente desilusión, desconfianza y rabia.

El espacio público en estos lugares está estigmatizado como el foco de todos los actos negativos de la sociedad a tal punto que las madres evitan que sus hijos pequeños salgan de las casas y un buen niño es aquel que “no es de calle”. La conducta de estos niños cuando son adolescentes y salen a la calle es tratar de romper todo a su paso, luminarias, bancas y a rallar las murallas en busca de algún tipo de identidad.

Los mismos vecinos son quienes botan basura en las calles y terrenos baldíos, porque es un espacio que no se respeta, que no vale la pena cuidarlo. El resultado es un círculo degenerativo que agrava cada vez más la calidad de vida en estos barrios.

Esto es muy grave porque el espacio publico es reflejo de la sociedad y determina la vida de las personas. Hoy vemos el descontento general de una sociedad que no está conforme con la forma en que está viviendo y debemos buscar la manera de construir una ciudad agradable con barrios en los cuales se pueda vivir con dignidad.

Hace cuatro años un grupo de arquitectos creamos Fundación Mi Parque motivados por revertir esta realidad y movilizar a las mismas personas que se ven afectadas por el problema en el mejoramiento de su entorno.

Hemos conseguido los recursos necesarios, diseñado y construido áreas verdes con los vecinos y voluntarios. Así hemos podido recuperar más de 80 plazas en sectores vulnerables. Es una forma de crear conciencia que generar cohesión social de volvernos nuevamente ciudadanos y preocuparnos de la ciudad.

El resultado después de recuperar la plaza de un barrio junto a ellos es impresionante, hemos visto como vecinos que antes no se saludaban ahora son amigos, como se organizan torneos de fútbol o de ping-pong, como los vecinos se organizan para hacer otras mejoras al barrio, los sentimientos de las personas hacia el lugar han pasado de ser rabia y vergüenza a cariño y orgullo, incluso a sentir que el barrio por tener un plaza bien constituida se transformó en un lugar más seguro.

Esto ha sido gracias a una iniciativa ciudadana. La invitación es a todos los ciudadanos a hacernos cargo de la ciudad, desde barrer la vereda frente a la casa, regar el árbol, preocuparnos de nuestras plazas y cuidar los espacios que son de todos.

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