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Entrevista Voluntari@ del Mes – Gonzalo Maira

By 26 de junio de 2018No Comments

Gonzalo, tiene 35 años, es piscis, le gusta jugar a la pelota, es ciclista furioso y profesor de historia en un colegio en Vitacura, donde hace clases a 5° y 6° básico además de III° y IV° medio.
En 2008 formó un grupo que buscaba unir a todos aquellos con algún vínculo con Lo Barnechea, llamado “Barnecheinos”, quienes a partir de un sentido de pertenencia al lugar donde viven, llevaron algunas luchas políticas, atentos a los cambios que se estaban dando dentro de la comuna y manteniendo activa la comunidad de vecinos. (Comunidad de 30 mil fans en Facebook)
Fue presidente de una agrupación ecológica durante 3 años en la misma comuna, la primera agrupación con enfoque ambiental de la zona oriente. En base a estas experiencias Gonzalo realmente considera que a partir de la vinculación entre vecinos se construye comunidad, y en este sentido, a partir de la construcción de espacios públicos con la metodología de Mi Parque se van construyendo y fortaleciendo comunidades.
Bonus: Gonzalo es socio de Mi Parque.

¿Cómo llegaste a Mi Parque?
Cuando estaba en la agrupación ecológica andaba preocupado por hacer algo, por regalar mi tiempo y hacer alguna actividad. No me acuerdo bien dónde, -creo que primero en el metro y después en las redes sociales- en 2013 vi que existía Mi Parque. Me metí a la página, vi lo que hacían y me inscribí como voluntario. Pasó casi un año antes de poder participar en una Jornada de Construcción, no podía nunca, hasta una en Til Til en 2014. Después participé en un encuentro de voluntarios y desde ahí muchas jornadas de construcción hasta hoy.

¿Qué te pareció tu primera Jornada de Construcción?
Era muy choro, quedé súper cautivado porque en esa construcción vi muchos niños trabajando, mucha gente, y poder hacer algo… Uno ve las acciones en ese momento, vimos ahí mismo como cambió todo y eso fue muy choro. Ahí dije “quiero ocupar mi tiempo en esto, ojalá pudiera venir más veces”. Ese día me tocó en la cuadrilla de maicillo. Nunca nadie quiere hacer maicillo, porque hay un mito sobre éste, nadie quiere hacerlo porque es muy pesado jajaja.

¿A cuántas Jornadas de Construcción has ido desde ese día?
Más de 50.
:O

¿Hay alguna construcción que recuerdes con más cariño?
La 200 en Rancagua, porque estaba lleno de niños, una plaza que estaba entre dos bloques: los niños la usaban para jugar y los adultos para estacionar autos… mataron a una niña ahí. Estaba llena de cabros chicos, fue bacán. Hay otra plaza como mítica, una en Colina, que había varios voluntarios, trabajamos hartos y los vecinos compraron sopaipillas con pebre para todos, aparte el viaje en el bus fue puras risas, se armó una onda bien chora. Y una vez me tocó una que fueron unos alumnos del colegio donde trabajo, me sorprendió cuando llegó un grupo de los scout… y se quedaron bien motivados con el proyecto!

¿Y crees que en la Jornada de Construcción haya un real contacto con las personas de la comunidad?
Yo siento que no hay si es que uno no lo busca, es una pega que uno tiene que pensar que tiene que hacer extra. Yo igual soy como de conversar con la gente, se me da yo creo por formación profesional y por lo personal de querer hablar, saber qué les pasa… pero no sé si es tan intencionado. Si alguien es más corto de genio le cuesta un poco más. Yo creo que en general los voluntarios entienden que la comunidad es el actor principal y por lo tanto hay que trabajar con ellos, pero siento que sería mejor si tuviéramos más información de los lugares a los que vamos. Por ejemplo, las jornadas de construcción en jardines infantiles son las que más me gustan porque la comunidad está súper consolidada, están las tías, los papás, las mamás, y de repente hay un apoderado antiguo en el jardín que por fin puede arreglarlo, y todos le ponen harto empeño. Pero, acercándose y teniendo más información de las comunidades ir a las jornadas de construcción no se convierte en una cuestión mecánica.

¿Qué elemento serías de la Jornada de Construcción?
Los guantes, reflejan las manos, el trabajo que se realiza con las manos y lo que uno entrega.

¿Cómo describirías a la fundación en 3 palabras?
Comunidad, acogida y progreso. Acciones como las que hace Mi Parque, el proceso de involucrar a la comunidad hace que se vaya avanzando, es un espacio de modelar cómo ser ciudadanos, trabajando asociativamente con todos, es algo súper solidario. No es llegar y hacer algo, lo que importa es el cómo se hace.

¿Cómo ves a la fundación en 10 años más?
Yo creo que va a estar igual, van a mejorar las metodologías, pero va a estar fuerte. No puedo decir cuánto se puedan expandir, pero va a estar fuerte, el mundo va para allá, hacia este tipo de instancias de dar tiempo, de trabajar con las comunidades, involucrarlas y escucharlas. A veces debería ir más rápido, pero siento que va para allá. Soy muy optimista.

¿Si trabajaras en Mi Parque qué cargo te gustaría tener?
Me encantaría trabajar en el área de estudios y desarrollar capacitaciones: sobre los proyectos de servicio, qué hay detrás de estos, del aprendizaje cooperativo, el trabajo en comunidad. Y que se siga dando vueltas a lo que hacemos, que no dejemos de pensar en lo que hacemos, e ir generando indicadores que nos permitan hacerlo mejor.

¿Cómo motivarías a alguien a ser voluntario de Fundación Mi Parque?
Uno siempre piensa que el “otro” tiene que hacer algo, que lo haga el Estado, los privados,  un municipio, mi mamá, mi papá, que otro lo haga… Y la fundación te entrega la posibilidad de tú hacer algo, una acción concreta que es trabajar con comunidades, compartir una jornada de experiencia con comunidades que se están organizando, que quieren lo mejor, que quizás no tenían todas las herramientas para poder hacerlo y que tú puedes ser una de las tantas herramientas para aportar.