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Contaminación urbana y áreas verdes: La generación de valor

By agosto 6, 2014marzo 31st, 2017One Comment

Muchas veces el problema de la contaminación es enfrentado con medidas que no aportan en generar valor al país. Las áreas verdes pueden ser una importante herramienta para descontaminar nuestras ciudades y, al mismo tiempo, generar ciudades con mayor valor para todos.

Recientemente la Organización Mundial de la Salud ha elaborado un mapa mundial de la contaminación que busca medir qué tan contaminado o limpio es el aire que respiran los habitantes de las principales ciudades del planeta. Si bien se sabía que los parámetros para medir eran exigentes, nunca se pensó que los resultados serían tan negativos. De 1.081 ciudades analizadas de 91 países, solamente 483 mostraron resultados saludables. Lamentablemente para nosotros, de las 13 ciudades chilenas que formaron parte del estudio, todas superaron los límites recomendados. De entre las cuales, Santiago ha dejado de liderar este vergonzoso ranking y ha sido superada por ciudades de regiones entre las cuales destacan Osorno, Temuco, Rancagua, Concepción y Valdivia. Éstas alcanzan el doble y hasta triplican la norma anual chilena de contaminación, según el Centro de Investigación para la Sustentabilidad de la UNAB.

En Santiago, según los niveles de contaminación consignados en 2013, el material particulado fino llegó al rango de alerta ambiental en 14 oportunidades, sin ninguna preemergencia. Este año, en cambio, van siete preemergencias y una emergencia. La postal que queremos proyectar de Santiago, como una ciudad atractiva y moderna, muchas veces contrasta con la realidad que vemos cada invierno de una ciudad gris y contaminada.

¿Qué impacto tiene esto en nuestra salud? Se calcula que de cumplirse los estándares recomendados por la OMS, se evitarían más de 5 mil muertes prematuras al año y permitiría elevar la esperanza de vida de la población en 12 meses al año 2032. Hace poco fue publicada una terrible noticia que más de 2.500 miembros de los equipos de rescate que trabajaron tras la caída de las Torres Gemelas han contraído cáncer debido a las sustancias tóxicas que respiraron. ¿Sabemos realmente cuáles serán las consecuencias a largo plazo que tendrá en nuestra salud el aire que respiramos día a día?

Frente a esta realidad, las áreas verdes al interior de las ciudades pueden jugar un rol importante en la descontaminación de estas mismas. La vegetación actúa como un filtro que absorbe y retiene la contaminación particulada que flota en el aire, tales como polvo, humo, baterías y químicos. Un árbol urbano de grandes dimensiones puede llegar a retener diariamente la contaminación producida por unos 100 autos. Al mismo tiempo purifican el aire, absorbiendo CO2 y liberando oxígeno puro. Un estudio de la Universidad de Lancaster, Reino Unido, demostró que el arbolado urbano puede reducir las concentraciones de contaminantes a nivel de calle hasta en un 40% para el NO2 y de un 60% para el material particulado. Un uso estratégico de la vegetación al interior de nuestras ciudades, generando pulmones y corredores verdes, puede ayudar en gran medida a disminuir los índices de polución que continuamente presenciamos.

Hasta ahora el problema de la contaminación ha sido enfrentado con medidas que apuntan principalmente a disminuir las emisiones, pero que muchas veces tienen que ver con “frenar” el normal desarrollo o la productividad del país: paralizar industrias, generar restricciones a los automóviles, no permitir ciertos combustibles, etc. Todas medidas muy buenas, pero que no generan valor, al contrario de lo que sucede al considerar las áreas verdes como una herramienta para mejorar las condiciones de contaminación. Éstas no sólo ayudan en ese sentido, sino que aportan y generan valor a nuestras ciudades en muchos otros aspectos y dimensiones: fomentan la vida al aire libre y el encuentro social, embellecen nuestros entornos, generan plusvalía, controlan la temperatura y retienen el agua, entre otras características.

El incorporar a las estrategias de descontaminación que se están implementando en el país el sumar nuevas áreas verdes y potenciar el arbolado urbano junto con controlar las emisiones e incentivar medios de transporte más sustentables convertirá a nuestras ciudades en lugares más limpios, mejores para nuestra salud y donde estaremos más orgullosos de vivir.

Ignacio Lira Molina | @IgnacioLiraM

Director Ejecutivo Fundación Mi Parque

Muchas veces el problema de la contaminación es enfrentado con medidas que no aportan en generar valor al país.Las áreas verdes pueden ser una importante herramienta para descontaminar nuestras ciudades y, al mismo tiempo, generar ciudades con mayor valor para todos.

Recientemente la Organización Mundial de la Salud ha elaborado un mapa mundial de la contaminación que busca medir qué tan contaminado o limpio es el aire que respiran los habitantes de las principales ciudades del planeta. Si bien se sabía que los parámetros para medir eran exigentes, nunca se pensó que los resultados serían tan negativos. De 1.081 ciudades analizadas de 91 países, solamente 483 mostraron resultados saludables. Lamentablemente para nosotros, de las 13 ciudades chilenas que formaron parte del estudio, todas superaron los límites recomendados. De entre las cuales, Santiago ha dejado de liderar este vergonzoso ranking y ha sido superada por ciudades de regiones entre las cuales destacan Osorno, Temuco, Rancagua, Concepción y Valdivia. Éstas alcanzan el doble y hasta triplican la norma anual chilena de contaminación, según el Centro de Investigación para la Sustentabilidad de la UNAB.

En Santiago, según los niveles de contaminación consignados en 2013, el material particulado fino llegó al rango de alerta ambiental en 14 oportunidades, sin ninguna preemergencia. Este año, en cambio, van siete preemergencias y una emergencia. La postal que queremos proyectar de Santiago, como una ciudad atractiva y moderna, muchas veces contrasta con la realidad que vemos cada invierno de una ciudad gris y contaminada.

¿Qué impacto tiene esto en nuestra salud? Se calcula que de cumplirse los estándares recomendados por la OMS, se evitarían más de 5 mil muertes prematuras al año y permitiría elevar la esperanza de vida de la población en 12 meses al año 2032. Hace poco fue publicada una terrible noticia que más de 2.500 miembros de los equipos de rescate que trabajaron tras la caída de las Torres Gemelas han contraído cáncer debido a las sustancias tóxicas que respiraron. ¿Sabemos realmente cuáles serán las consecuencias a largo plazo que tendrá en nuestra salud el aire que respiramos día a día?

Frente a esta realidad, las áreas verdes al interior de las ciudades pueden jugar un rol importante en la descontaminación de estas mismas. La vegetación actúa como un filtro que absorbe y retiene la contaminación particulada que flota en el aire, tales como polvo, humo, baterías y químicos. Un árbol urbano de grandes dimensiones puede llegar a retener diariamente la contaminación producida por unos 100 autos. Al mismo tiempo purifican el aire, absorbiendo CO2 y liberando oxígeno puro. Un estudio de la Universidad de Lancaster, Reino Unido, demostró que el arbolado urbano puede reducir las concentraciones de contaminantes a nivel de calle hasta en un 40% para el NO2 y de un 60% para el material particulado. Un uso estratégico de la vegetación al interior de nuestras ciudades, generando pulmones y corredores verdes, puede ayudar en gran medida a disminuir los índices de polución que continuamente presenciamos.

Hasta ahora el problema de la contaminación ha sido enfrentado con medidas que apuntan principalmente a disminuir las emisiones, pero que muchas veces tienen que ver con “frenar” el normal desarrollo o la productividad del país: paralizar industrias, generar restricciones a los automóviles, no permitir ciertos combustibles, etc. Todas medidas muy buenas, pero que no generan valor, al contrario de lo que sucede al considerar las áreas verdes como una herramienta para mejorar las condiciones de contaminación. Éstas no sólo ayudan en ese sentido, sino que aportan y generan valor a nuestras ciudades en muchos otros aspectos y dimensiones: fomentan la vida al aire libre y el encuentro social, embellecen nuestros entornos, generan plusvalía, controlan la temperatura y retienen el agua, entre otras características.

El incorporar a las estrategias de descontaminación que se están implementando en el país el sumar nuevas áreas verdes y potenciar el arbolado urbano junto con controlar las emisiones e incentivar medios de transporte más sustentables convertirá a nuestras ciudades en lugares más limpios, mejores para nuestra salud y donde estaremos más orgullosos de vivir.

Ignacio Lira Molina | @IgnacioLiraM

Director Ejecutivo Fundación Mi Parque

Vía Chileb.cl

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