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Columna de Opinión: Muchas ciclovías, poca conectividad

By enero 29, 2015marzo 23rd, 2017No Comments

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La bicicleta ha dejado de ser un elemento meramente recreacional deportivo para convertirse en un medio de transporte. Se espera que para este 2015 se alcance el millón de viajes en bicicleta dentro de la capital.

Por Ignacio Lira.

Arquitecto de la Pontificia Universidad Católica involucrado en temas de sustentabilidad urbana, participación y medio ambiente. Desde el año 2010 trabaja en Fundación Mi Parque donde actualmente se desempeña como su director ejecutivo. Mi Parque tiene por misión el recuperar los espacios públicos y las áreas verdes en conjunto con las comunidades, para que estas vuelvan a ser el lugar para la familia y los vecinos.

El Ministerio de Transportes ha realizado un catastro para evaluar el estado del sistema de ciclovías que existe actualmente en la Región Metropolitana. La conclusión fue la siguiente: “Muchas ciclovías, pero poca conectividad”. En los últimos años, la bicicleta ha dejado de ser un elemento meramente recreacional deportivo para convertirse en un medio de transporte funcional. En el mismo informe, el ministerio señala que cada año aumenta en un 20% los usuarios de este medio y se espera que para este año 2015, se alcance el millón de viajes en bicicleta dentro de la capital.

Santiago presenta actualmente 252 kilómetros de estas vías, una cantidad importante para el tamaño de nuestra ciudad. Pero lamentablemente nadie ha tenido una visión general sobre el desarrollo de éstas. Sino que más bien, cada municipio con su buena voluntad ha decidido dónde y cómo construirla. El resultado lógico de este proceso es que finalmente tenemos ciclovías que no se conectan entre sí, otras que se ven abruptamente interrumpidas al cruzar de una comuna a otra, algunas que no cumplen los criterios básicos de diseño para su correcto uso, otras mal localizadas, entre otros problemas.

Si no contamos con una red integrada y conectada es difícil que como ciudad podamos aprovechar el máximo potencial que ofrece este medio de transporte. Considerando que Santiago se ha convertido en una ciudad con más de 7 millones de habitantes, en donde diariamente se realizan millones de viajes, se hace prioritario el poder re-articular la red que hoy tenemos y planificar con una visión global de Santiago qué puntos queremos conectar y cuáles son los sectores con mayores carencias y con mayores potenciales para invertir con este tipo de infraestructura.

Los beneficios que genera el que una persona se transporte en bicicleta se pueden medir tanto a nivel individual como colectivo. Probablemente esa persona podrá ahorrar al desplazarse de este modo, ya que no tendrá que pagar ni un boleto de transporte público ni por combustible. Al mismo tiempo, probablemente su salud mejorará, ya que son bien sabidos los efectos positivos que tiene sobre la salud la actividad física. Desde un punto de vista colectivo ese viaje en bicicleta aportará en que todos podamos disfrutar de calles más descongestionadas y no generará externalidades negativas como ruidos u otras tan graves como la contaminación.

Si todos nos vemos beneficiados con el uso de la bicicleta dentro de la ciudad, el incentivo de este medio de transporte debería ser una tarea de primer orden para el gobierno y los municipios. En este sentido, no solamente es clave el pensar en cómo conectamos distintos puntos de la ciudad o los tramos existentes de ciclovías, sino que debemos pensar el cómo construimos una experiencia de desplazamiento urbano.

Un ejemplo destacado de esto, que ha presentado algo más que una propuesta de movilidad para Santiago, convirtiéndose en una experiencia para recorrer la ciudad, es Mapocho 42K. El proyecto consiste en la construcción de un gran ciclo-paseo en la ribera sur del río, el cual pretende atravesar, o conectar, toda la ciudad en sentido oriente poniente. Se propone que este recorrido conecte todos los parques y áreas verdes ya existentes o potenciales, en una continuidad paisajista a lo largo de 42 kilómetros.

Este proyecto ha sido un gran esfuerzo de coordinación para lograr alinear a todos los organismos involucrados, incluyendo las 7 comunas ribereñas, para aunar objetivos, criterios y visiones. La idea no es solamente construir una vía para la bicicleta, se trata de la construcción de un paseo urbano, acompañado de parques y áreas verdes, bajo la sombra de árboles y junto al río, reconociendo nuestra condición geográfica de valle. Por otro lado, es un proyecto que mantiene el mismo estándar de calidad en todo su largo, asegurando la equidad urbana en materia de espacio público entre las distintas comunas.

Espero que este gran proyecto, del cual ya se han desarrollado sus primeros tramos y espero que prontamente se desarrollen los faltantes, se convierta en un ejemplo no solamente en cómo desarrollamos un sistema integrado de ciclovías, sino que en como construimos una visión de ciudad integrada.

Vía Portal Inmobiliario.

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