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Recuperación de sitios eriazos disminuye el vandalismo

By mayo 6, 2016marzo 8th, 2017No Comments

EL MERCURIO – No muy lejos de casas, colegios o grandes avenidas hay un lado B que aún subsiste en muchas comunas de la capital.

Se trata de «peladeros», sitios eriazos o basurales clandestinos que pese al crecimiento y la expansión urbana, siguen ahí, alterando la vida de barrio y concentrando hechos que ponen en riesgo la seguridad de toda una comunidad.

¿Pero qué pasa cuando se recupera uno de estos terrenos para dar pie a una nueva plaza?

Esa es la pregunta que la Fundación Mi Parque, el Abdul Latif Jameel Poverty Action Lab (J-PAL) y la Fundación IM Trust se hicieron hace cuatro años, cuando comenzaron a investigar el impacto de las áreas verdes entre los vecinos de la capital.

Los resultados evidenciaron que además de mejorar considerablemente la calidad de vida, los nuevos parques influyeron positivamente en otros factores, como la seguridad, la participación y la confianza entre los residentes.

Sondeo en hogares

Así, a través de una encuesta aplicada en 1.530 hogares de Santiago, se concluyó que tras la construcción de un parque, el uso del espacio público aumentó en hasta 76%.

Asimismo, la percepción de inseguridad bajó 6%; las riñas y tiroteos se redujeron en 12% y la frecuencia de asaltos y robos bajaron 10%.

«Siempre hemos tenido la convicción de que la participación de los vecinos, tanto en los procesos de diseño participativo como en la construcción de sus áreas verdes, genera un empoderamiento notable de su entorno y resucita la vida de barrio», afirma Sofía Covarrubias, coordinadora social de Fundación Mi Parque, organización que recupera espacios abandonados para transformarlos en nuevas áreas verdes.

La investigación, que será presentada hoy en el Centro de Políticas Públicas de la UC, también detectó que el consumo de alcohol y drogas en un área intervenida se contrajo en 9%. «Los resultados son muy alentadores, y hablan además de una intervención relativamente barata de implementar», explica Francisco Gallego, director científico de J-PAL y uno de los autores del estudio.

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